Desarrollo económico, aproximación al problema Americano
Profesor Titular Eduardo Camps Vegas
Escuela de Historia. FHE. UCV
Decano de Investigación y Extensión de la URG.
De algunas tesis sobre el desarrollo
Del Proceso de Actualización Histórico
El brasileño Darcy Ribeiro, en su libro “El Proceso Civilizatorio” (1), presentó un novedoso enfoque que partiendo de la antropología cultural, pretende explicar cómo se difunden las culturas y civilizaciones. Basándose en las categorías teóricas de aculturación y transculturación, ampliamente manejadas en el mundo de la antropología, Ribeiro propuso la idea de actualización histórica, concepto que parte del principio según el cual el proceso civilizatorio no es sincrónico, ni los grados de desarrollo son homogéneos, por ejemplo la escritura no se inventó al mismo tiempo ni en la misma civilización, sino que, mas bien fue reinventada en varias latitudes en momentos históricos diferentes. Una vez descubierto el sistema de escritura , este se difundió hacia las áreas periféricas poco a poco. Aquellos pueblos, culturas y civilizaciones que adquirieron la escritura se vieron sometidos a un proceso de actualización histórica. Tal vez el mejor ejemplo de actualización histórica es el presentado por las civilizaciones americanas después del descubrimiento. Ellas fueron transformadas estructuralmente por la adquisición de la tecnología de los metales, el monoteísmo, la economía mercantilista, la moneda, la escritura y otros bienes culturales que provenían de una civilización en la cual esos bienes habían sido elaborados a través de siglos de evolución.
Pero la de Darcy Ribeiro no es la única tesis que pretende explicar las diferencias y el cómo una cultura, pueblo o civilización puede alcanzar el mismo grado de desarrollo de la sociedad mas avanzada. Son muchas las teorías e hipótesis que tratan de lograr este objetivo, tanto desde el enfoque económico, como el antropológico como el histórico.Y son aún mas numerosas las que explican el por qué de esas diferencias en el grado de desarrollo. Particularmente los Orientalistas han tratado de determinar algunas condiciones esenciales al desarrollo de las culturas orientales sin las cuales el cambio necesario para la adopción del modelo estaría seriamente amenazado, esas condiciones no son novedosas, sino que ya tienen su tiempo dentro de los análisis dedicados al estudio de los problemas del desarrollo (2) Se manejan tres conceptos básicos:
Industrialización, que sería justamente la adopción de los nuevos medios de producción. Con este concepto se estudia perfectamente la difusión de la revolución industrial en el marco europeo y americano, pues se inserta dentro de un sólo contenido cultural: el de la civilización occidental.
Occidentalización, es decir el proceso mediante el cual países de cultura no occidental cristiana, advienen a los bienes culturales de occidente. Tal sería el caso de países africanos y asiáticos, como por ejemplo Tanzania, Kenya, Uganda, Viet Nam, Cambodia, India .
Modernización , los procesos mediante los cuales una país adquiere , además de la industrialización, algunos bienes culturales de occidente, sin los cuales su inserción en el mundo contemporáneo sería prácticamente imposible. Entre estos bienes hay que mencionar la creación de obras de infraestructura, como educación primaria, secundaria y universitaria, sistemas de salubridad y salud, aceleración de los procesos de urbanización y sistemas de transporte modernos, un sistema político adecuado a la mayor participación de clases y castas tradicionalmente ajenas al disfrute del poder político y un Estado Nacional capaz de dar expresión a la voluntad política de un pueblo o cultura. Este sería el caso de países como China, Japón , India, Indonesia, y los países musulmanes de África y Medio Oriente. También juega un papel importantísimo dentro de este criterio la posesión de la Libertad Política y Económica concretada en una Estado Nacional como elemento fundamental en la posibilidad de lograr el objetivo del desarrollo económico
Los momentos de actualización Histórica
El siglo XVI fue para la civilización Cristiana Occidental el momento de su expansión mas importante. Los navegantes españoles, portugueses, holandeses e ingleses salieron del marco europeo para iniciar la época de los grandes descubrimientos geográficos. América cayó bajo el dominio occidental y sus culturas autóctonas comenzaron a experimentar un vasto proceso de transculturación.
En Asia el proceso de transculturación fue mas lento pues el desarrollo de la colonización no se dio, sino que mas bien la difusión cultural y de relaciones económicas con Occidente se produjeron bajo el esquema de factorías , con la excepción de Filipinas, Macao, Goa y parte de la actual Indonesia, penetrada por los holandeses. Es en el siglo XVIII, cuando India es sometida por Inglaterra.
No obstante estas diferencias, puede decirse que ambas zonas geográficas adquirieron de la civilización Occidental mas o menos el mismo bagaje cultural y tecnológico aun cuando el impacto fuera menor en Oriente que en América, continente en el cual la Occidentalización alcanzó proporciones enormes, incluso dándose claros ejemplos de transplante, como son los casos de EE. UU, Chile y Argentina en donde la base indígena era de poca relevancia tanto demográfica como civilizatoria. A fin de resaltar la importancia de este hecho, afirmaré que América es portadora de los valores esenciales de la civilización cristiana occidental.
Otro momento estelar de la civilización Occidental lo constituye la revolución Industrial, iniciada en Inglaterra, Bélgica, Francia y Prusia hacia finales del siglo XVIII. La revolución Industrial dotó a Europa de medios de producción en gran escala, sistemas de transporte mucho mas rápidos y eficientes, armamento de gran precisión y velocidad de fuego, que en su conjunto permitieron a los europeos superar en buena medida las ventajas que desde el punto de vista de la fuerza de trabajo y la densidad demográfica tenían los países asiáticos. Así mismo Europa consolidó su dominio sobre las rutas comerciales mundiales y adquirió una enorme ventaja económica sobre el resto del planeta. La preeminencia europea también coadyuvó a un proceso de transferencia de capital desde las zonas menos avanzadas hacia las metrópolis del Viejo Continente, lo cual contribuyó de manera notable al financiamiento de los nuevos y costosos medios de producción y de transporte.
Aproximándonos al siglo XIX, encontramos una gran diferencia entre Asia y América. En nuestro continente, el pesado yugo colonial comenzó a ser rechazado, adquiriendo su Independencia política hacia 1830, aunque Brasil reaccionó mas tardíamente a la autoridad peninsular. Mientras tanto, en Asia, la situación era muy diferente; los países Europeos , provistos de los nuevos medios industriales, comenzaban a penetrar mas ferozmente a los países asiáticos, africanos y del medio Oriente. India es incorporada a la Corona Británica (c 1870) y en China se dan las guerras del Opio y de la Flecha (1839) que marcan el inicio de la penetración occidental en China y el derrumbe de este viejo imperio. A la inserción británica iba a seguir la Francesa, la Alemana e incluso la Norteamericana, interrumpida temporalmente por la guerra de Secesión. Francia labraba para sí vastos dominios en el Sudeste asiático, particularmente en el actual Viet Nam y Holanda consolidaba su dominio sobre Indonesia estableciendo posesiones coloniales.
Mientras en América el período colonial tocaba a su fin, la colonización marchaba viento en popa en Asia y África. En el mundo del Lejano Oriente sólo Japón lograría salir intacto de esta segunda oleada expansionista europea.
Esta situación habría de mantenerse, con muy pocos cambios hasta 1945 cuando los desbastados países europeos se vieron compelidos a conceder la Independencia a sus viejos dominios en Asia y África. Es preciso aquí hacer notar el hecho de que los dos procesos de colonización y no son sincrónicos sino asincrónicos.
Las razones de la descolonización son diversas. En primer lugar tenemos el oneroso costo de la presencia colonial, que puede discriminarse en administrativos, de mantenimiento de las fuerzas de ocupación e infraestructura de transportes y exportaciones. En segundo lugar, aunque no en orden de importancia, se deben considerar los enormes cambios que la ciencia y la técnica impusieron a los mercados coloniales y a su rol como exportadores de materia prima. En efecto, el inicio de la tercera fase de la revolución Industrial, cuya data puede situarse en la década comprendida entre 1935 y 1945, permitió substituir muchas materias primas de origen colonial, por sintéticos obtenidos en virtud de los adelantos en la química. Algodón, lana y lino, en el sector textil, comenzaron a ser sustituidos por el nylon, el rayón, dacrón, orlón etc.; las exportaciones mundiales de cobre cayeron como consecuencia del los adelantos en la electrónica, tales como los circuitos impresos, los transistores y mas recientemente los circuitos integrados o microcircuitos. Así mismo el caucho natural fue reemplazado por el sintético, desarrollado en Alemania durante la segunda Guerra Mundial. Como consecuencia de estos hechos, los países metropolitanos se hicieron, en su conjunto, mucho menos dependientes de las colonias. En tercer lugar, los países que salieron vencedores de la guerra habían mantenido el discurso de que la lucha contra el fascismo era una lucha por la libertad. Atrapados por sus propias palabras tuvieron que hacerlas verdaderas, otorgando la Independencia a quienes habían combatido hombro con hombro por el mundo libre. Es preciso decir que en todas las colonias se habían engendrado movimientos independistas que provistos de armas modernas estaban en mejores condiciones para negociar su independencia, faena en la cual el auxilio de los países socialistas fue vital. Es este el caso de India, cuyo partido Democrático, encabezado por Ghandi y Nheru, venía abrogando por la independencia Hindú desde 1930. En China la resistencia a la penetración Occidental y japonesa había creado un sólido piso para la reconstrucción de la nación. Chan Kai Sek y Mao Tse Tung, cada uno desde una posición ideológica distinta acaudillaban este proceso. En Viet Nam, Ho Chi Min se oponía tenazmente a la dominación Francesa.
Tendencias similares sacudían al Continente Negro, bien en su área musulmana, bien en las propiamente autóctonas, así como en Rodesia, Sudáfrica, Angola y Mozambique.
Tenemos así, un hecho histórico que no debemos perder de vista. Por un lado, la colonización de Asia y África fue un hecho relativamente reciente si se compara con la colonización Americana . Hay casi medio milenio entre 1492 y 1830, fechas que pertenecen al descubrimiento de América y el fin del mundo moderno con la reconstrucción de la Europa post-napoleónica. El primero representa desde el punto de vista del desarrollo tecnológico del Continente Americano; la revolución de los metales , el advenimiento de las armas de fuego y la desaparición del aislamiento continental. La segunda, está también marcada , por el surgimiento del mundo industrial contemporáneo como paradigma de validez universal y un cambio fundamental en el eje de las relaciones y factores del poderío mundial. América dejó de ser una parte periférica a los procesos globales de cambio para ser protagonista principal de los acontecimientos mundiales.
Abundando en este estudio comparativo debemos prestar atención al hecho de que también Asia adquiere a partir de 1895 un papel predominante en los asuntos mundiales al surgir de su seno un pequeño gigante: el Imperio Japonés. Dos países situados en el hemisferio norte de estos continentes habrían de ser los contrapesos a la hegemonía que Europa mantuvo durante quinientos años; Estados unidos en el hemisferio Occidental y Japón en el Oriental.
Durante la Guerra Fría los procesos de modernización, industrialización y Occidentalización se aceleraron enormemente en las áreas menos “desarrolladas” porque las ideologías enfrentadas -Mundo Libre y democrático y socialismo de Estado- eran portadoras ambas de mensajes, códigos y principios de la misma civilización Occidental y ambas concibieron al modelo de desarrollo industrial y financiero- como el alma del progreso material de los pueblos. De manera que este proceso general debe conducir a la reflexión crítica y científica sobre el porqué en los últimos años se observa el claro desprendimiento de algunos países asiáticos en la carrera por el desarrollo.
Sin duda que el surgimiento de los Tigres Asiáticos - Singapore, Corea, Taiwan, Indonesia, Tailandia, Malasia y Hong Kong- debe llamar la atención de quienes están interesados en entender los problemas Latinoamericanos y explicar cómo es que teniendo América Latinas enormes ventajas sobre los asiáticos en términos de recursos naturales, territorios fértiles, ríos gigantescos y una población de costumbres e idiomas comunes, mayor y mas gradual desarrollo urbano y casi doscientos años de libertad política hayan perdido lugar en las cifras que son consideradas como parámetros de educación, bienestar social, ingreso per capita, estabilidad política, que nos sitúan en la misma condición que tuvimos en 1940. Por otra parte hay que considerar que en la lista de los tigres no están contados los leones de China, nación que es una potencia mundial y adquiere una proporción cada vez mayor de los mercados internacionales, para no recordar lo que representa una población de 1.200 millones de personas que posee cada vez mas un mejor nivel de vida; tampoco está Japón , de cuyo poderío industrial no se puede dudar hoy en día; y mucho menos India, que a pesar de su “pobreza” y tradicional estilo de vida, ha desarrollado una importante tecnología de punta, ha incrementado su participación en el mercado internacional y es una potencia que no puede ser ignorada en el área del Indico.
De los criterios a la observación Histórica
El recuento histórico que hemos hecho debe llevar a algunas conclusiones. El primer aspecto a considerar es que el criterio de Occidentalización no contribuye a explicar ni facilita la comprensión del desarrollo. Afirmé anteriormente que América era portadora de los valores de la civilización cristiana Occidental y, sin embargo buena parte del nuestro Continente permanece aún el sub desarrollo . Como contraparte algunos países asiáticos han obtenido éxito en la adquisición de la Industrialización y en el desarrollo de su infraestructura productiva. Así mismo, el criterio de modernización, aunque mucho mas preciso que el de Occidentalización, tampoco logra su objetivo. Veamos por qué.
Desde el punto de vista histórico que intentamos abordar en los párrafos anteriores, resulta claro que en apariencia América disfrutó del beneficio de la libertad política necesaria para la toma de decisiones de orden nacional a partir de 1830, mientras que la independencia política fue recuperada por los países asiáticos al término de la Segunda Guerra en 1945. Igualmente, los países americanos lograron conformar un Estado Nacional y poseían el acceso a mercados internacionales creados a lo largo de varios siglos de relación con Europa y Asia Lo resaltante de este tema es que la brecha entre los países asiáticos en etapa de take-off y los Latinoamericanos en desarrollo se hace cada vez mas grande en sentido positivo y favorable para los primeros. También es interesante señalar que Japón no perdió su independencia política frente a las potencias occidentales a pesar de que fuera sometido a los mismos mecanismos de intervención económica que el resto de los países doblegados al imperialismo europeo de finales del siglo pasado y principios del siglo XX.
Estados Unidos alcanzó su independencia política mas tempranamente que el resto de América, en 1776, y logró librarse del imperialismo decimonónico con mucho esfuerzo. Ambos países son puestos como ejemplo de la necesidad de la libertad política y conformación de un Estado Nacional como pre requisito para el desarrollo económico. Pero esto es evidentemente un presunción equivocada pues la historia de los países Latinoamericanos demuestra que aunque existan estos dos pre-requisitos, no son garantía del éxito del proceso de actualización histórico ya señalado.
También resultaría falsa la hipótesis según la cual sólo los países que no sucumbieron al imperialismo occidental tienen los pre requisitos necesarios para insertar en su estructura económica los medios de producción propios de la sociedad industrial desarrollada. Si bien esto es cierto para EE. UU y Japón, no lo es para países como China, Indonesia, Singapur, Corea, India, Taiwan y ningún país Latinoamericano. Sintetizando podríamos decir que el grado de independencia política y económica no es una condición histórica para adoptar con éxito los medios de producción contemporáneos, esto es, industriales.
Los criterios estrictamente financieros, es decir los recursos de capital necesarios para financiar los programas de industrialización y modernización. tampoco explican por sí mismos el éxito o el fracaso de los proyectos nacionales de desarrollo. El caso de Venezuela es patético. Desde el advenimiento de la economía basada en la minería del petróleo (1922) el Estado venezolano ha percibido el equivalente de unos 300.000.000.000 de dólares americanos, unas 15 veces mas que el Plan Marshall y, sin embargo, Venezuela tiene hoy uno de los índices de pobreza mas elevados del planeta con un ingreso per capita que descendió de los 2500 US$ en 1972 a unos 1500 US$ anuales en 1996. Sumado a los aportes de la extracción petrolera, Venezuela obtiene ingresos muy importantes por concepto de la explotación de las minas de hierro y Bauxita. Industrias extractivas que son de reciente cuño. Venezuela sigue exportando mas hierro y aluminio bruto de lo que sus industrias alumínicas y siderúrgicas procesan. Igual sucede con la industria petroquímica, que no se ha desarrollado para añadir valor al principal producto de exportación. De hecho Francia, que no tiene petróleo, posee una industria petroquímica mucho mas desarrollada que la Venezolana. Venezuela ha gozado de independencia política desde 1830, su libertad económica, aunque restringida por el neo colonialismo, hubiera podido desarrollar alianzas estratégicas con sus clientes petroleros y no lo ha hecho, no por mermas en su capacidad negociadora sino por la falencia de la voluntad política para hacerlo. Tampoco puede atribuirse el atraso venezolano a la carencia de recursos humanos bien capacitados. Después 1945, el crecimiento de la educación pública alcanzó cotas muy altas, superadas sólo por Cuba. De una Universidad se pasó a mas de 30 universidades y a mas de 120 Colegios e Institutos universitarios de tecnología. Los profesores fueron venezolanos y extranjeros formados en los mejores centros de estudio del mundo entero El sistema educativo se modernizó para incorporar a sus planes de estudio las mas actualizadas tecnologías y ramas punteras del conocimiento científico, hasta el punto de que muchos venezolanos se han destacado a nivel internacional, terminando por emigrar, pues en su país no son bien acogidos.
Es mucho lo que se ha escrito para encontrar en el papel rector de la economía que juega el Estado y Gobierno de Venezuela para explicar su escaso grado de desarrollo material. Es decir, que el discurso neo liberal hoy en boga achaca al carácter estatista de la economía venezolana la responsabilidad del fracaso económico de Venezuela. Pero una simple comparación con otras economía similarmente estatizadas, como las de India, China y aún los países que fueron socialistas hasta no hace nada, derrumban las bases que sustentan este criterio. En efecto, la China de Mao-Tse-Tung, tenía un ingreso per capita para 1949, que apenas llegaba a los 30 US$ anuales, mientras hoy se sitúa en unos 300 US$ al año por cada uno de sus 1.220 millones de habitantes, lo que en términos globales significa unos 434.000 millones de dólares al año; lo mismo puede decirse de India , con unos 800 millones de habitantes, considerado hasta fecha reciente como uno de los paradigmas de la pobreza, hoy en día tiene un ingreso per capita de casi 400 dólares anuales per capita. Esto para no mencionar el éxito obtenido en lo que se refiere al avance logrado hasta 1980 por las economía estatizadas de Europa Occidental, las mas destacada de las cuales es Rusia. Que Rusia tenga actualmente serios problemas debe explicarse no en virtud de las bondades de la economía centralizada sino en razón del éxito o fracaso del modelo de desarrollo industrial adoptado por esa nación , en la que se dio prioridad al crecimiento de los bienes de capital mas no al de consumo y servicios.
Por supuesto que la intención de este trabajo no es encontrar una explicación al fracaso de la mayoría de los países Latinoamericanos y al éxito de los asiáticos, sino una reinterpretación de los criterios aportados por la ciencia económica para tratar de entender la dinámica del desarrollo. Resulta sumamente curioso que los países asiáticos que han tenido éxito sean , predominantemente, países con grandes deficiencias en la provisión de materias primas. Japón agotó sus recursos minerales en el siglo XVIII, Singapore, Taiwan y Hon Kong y Corea son producto de lo que durante mucho tiempo se vio como la expresión mas negativa del Imperialismo, parcelas arrancadas a la potencia víctima de la agresión europea, sin ninguna viabilidad económica. No obstante los cuatro países se definen como potencias industriales y comerciales. Los cuatro países son grandes importadores de materia prima, la manufacturan y la reexportan al mercado mundial como artículos de consumo. También resulta interesante hacer hincapié en el hecho de que los cuatro países iniciaron su proceso de industrialización en el área de productos de consumo masivo y no, como sucedió con los países industrializados mas viejos, por el sector de la industria pesada y de textiles. También resulta interesante señalar que los países latinoamericanos iniciaron su proceso de industrialización por las industrias básicas: siderúrgica, ferrocarrilera, transportes marítimos y terrestres, proceso que se inicia muy incipientemente hacia finales del siglo pasado y repunta en la entreguerra para acelerarse después de 1945.
En este sentido podemos establecer un comparación con el ímpetu cobrado por la Revolución Industrial en la Europa del siglo pasado. En efecto los países pioneros en el desarrollo industrial a finales del XVIII y principios del XIX. fueron Inglaterra Francia, Holanda y Bélgica. Esos países mantuvieron un enorme predominio, producto de la ventaja tecnológica. Pero a partir de 1870, cuando la Revolución Industrial entró de lleno en su segunda fase, esto es la tecnología de los motores eléctricos versus los de vapor, la combustión interna sobre la externa, y el desarrollo de la química y la física, Alemania e Italia, en el ámbito continental europeo y los EE UU y Japón en Asia y América, adquirieron y desarrollaron los principios tecno-científicos mas avanzados sin haber pasado por los costos de desarrollo de la Primera fase de la Revolución Industrial. Esto explica claramente porque estos últimos países: Japón. USA, Alemania e Italia, se convirtieron en poderosos rivales de las potencias industriales mas viejas, y podría contribuir a explicar porqué algunos países asiáticos rivalizan con países en los cuales la industrialización y la modernización se inició mas tempranamente. Esto es, que la metodología de la economía tradicional ha sugerido que son requisitos para el despegue económico la consecución de materia prima barata , preferiblemente que el país a desarrollarse la posea abundantemente, y que tenga un crecimiento científico tecnológico lo mas autárquico posible. De modo que la teoría queda desmentida por los hechos. Han sido los países mas deficitarios en la posesión de materia prima y los que han adquirido tecnología (knowhow) una vez que esta fuera desarrollada en el epicentro del cambio tecnológico, los que mas éxito han tenido en el desarrollo sostenido de su propio proceso de actualización histórico.
Resulta también un valioso dato en el análisis de estos problemas que las teorías que enfocan el desarrollo económico de los pueblos con criterios estrictamente monetaristas, están equivocadas. Recordemos los famosos planteamientos de Rostow (3), sustentador de la idea de que para iniciar el desarrollo había que romper lo que él llamó el “Círculo vicioso del subdesarrollo” ; una sociedad con bajos ingresos tendrá bajo consumo, el bajo consumo no estimula una mayor producción y no se producirán nuevas inversiones, lo cual mantiene baja la capacidad de consumo. India, China , Corea, e Indonesia , por ejemplo, con ingresos per capita bajos, han logrado convertirse en estrellas ejemplares de crecimiento económico y de éxito en los procesos de industrialización. De manera que mal puede atarse el ingreso y la visión estrictamente monetarista a las realidades concretas de las economías llamadas subdesarrolladas. La primera falla en los criterios monetaristas y de circulación del capital proviene justamente del enfoque mercantilista, esto es, centrado en una economía de mercados. Los países que cité arriba son de base predominantemente agraria. Si como ingreso se mide sólo la parte de la producción que pasa por el mercado quedará afuera , necesariamente, la parte que no pasa por el, esto es la dedicada al autoconsumo en el marco de una economía agraria. Estimaciones genéricas permitirían afirmar que la parte que no pasa por el mercado sino que es directamente apropiada para el consumo, incluyendo en ella el valor de la tierra, el valor del trabajo dedicado a la producción y el valor de los productos consumidos revertiría la estimación escolástica de las mediciones hechas a la luz de los bienes vendidos y comprados. Esas estimaciones suponen que mas del 50 % de valor no es calculado. Esto podría elevar las cifras reales de China a un ingreso per capita superior a los 800 US $ anuales y el de India en unos 600 US$ anuales.
Conclusiones
Una de las primeras reflexiones que surgen de la observación de estos datos es que los instrumentos de análisis son producto de un contexto cultural específico: la cultura occidental cristiana, que pretende medir al resto del mundo según sus criterios e ideas. No toma cuenta de la especificidad histórica y cultural de los pueblos y civilizaciones que pretende medir. Esto ha creado serios errores de percepción y precisión en el análisis que no es, ni podrá ser objetivo en tanto no logre corregir la deformación cultural que la rige.
En segundo término debemos llamar la atención sobre el hecho de que las teorías económicas tienden a ignorar que muchos de los países subdesarrollados tienen una economía de base agrícola y pecuaria en las cuales las fuerzas del mercado no operan sino para aquellos sectores vinculados a la exportación o al comercio de bienes culturalmente definidos como preciosos. Y estos, que podríamos llamar sectores actualizados desde el punto de vista de Darcy Ribeiro, están sometidos a los vaivenes del mercado mundial. Estudios realizados en América Latina (4) establecen una clarísima relación entre la caída de los precios de los productos provenientes del sector primario dirigidos a la exportación y fenómenos como estabilidad política, tasa de ahorro y niveles de ingreso percapita, que someten a esas economía exportadoras a crispaciones y tensiones que producen un crecimiento-contracción económico que es inconveniente para colmar la aspiración del crecimiento sostenido y coartan las posibilidades de la diversificación de la economía nacional. Ejemplo de esto son Argentina y Chile, afectados por crisis recurrentes consecuencia del descalabro de sus exportaciones fundamentales. Las dos guerras mundiales y las recesiones en la economía de sus clientes son las causas de las crisis económicas y políticas de Argentina y Chile cuya solución demoró aproximadamente diez años.
También deben tener en cuenta nuestros planificadores económicos que el proceso de industrialización no debe concebirse como un clon del europeo, iniciado por industrias que requieren tanto de inversiones masivas en las industrias básicas como de una mano de obra extensiva (labor and capital intensive), como en un equilibrio entre industrias destinadas al consumo masivo (consumer goods) e industria pesada. La industrialización no debe ser confundida con industria pesada, ni la modernización con el sacrificio de la actividad agropecuaria y minera a fin de no producir serios desajustes en la estructura social ni en los patrones de ocupación demográfica del espacio físico que son naturales a las sociedades preindustriales.
Por último debemos manejar con sumo cuidado los criterios que estiman el efecto de las inversiones en la obras de infraestructura para así tener una visión mas objetiva de sus costos y efectos socio económicos. Ilustraré esto con un ejemplo. No es lo mismo la decisión de invertir en un tendido eléctrico desde Guri a San Cristobal , unos 2000 Kmts, a la misma decisión en el caso de Singapure o Japón cuya superficie y densidad demográfica son radicalmente distintas que en América. Estas diferencias hacen que la rentabilidad y el efecto modernizante de la inversión se vea minimizado en América y maximizado en Asia. Por ello debemos actuar con prudencia a la hora de evaluar la realidad concreta de los efectos que inversión y gasto producen en areas geográfica y culturalmente diferentes, cosa que no suele ser cosiderada por los téoricos del desarrollo y mucho menos por organismos financieros como el FMI y el BID, entre otros.
Notas
1- Ribeiro,Darcy
“El Proceso Civilizatorio”
Universidad Central de Venezuela. 1978.
2-Loockwood, William
“Studies on Japanese Economic Growth”
Serie editada por Princenton University Press. USA. 1979
3- Rostow,F
“ El Subdesarrollo”
FCE: México 1974.
4- Rodriguez Campos, Manuél
“El Bloqueo a Venezuela 1903-1903”
UCV. 1983.
Cuadro Tomado de Informes del Banco Mundial 1991
País PTB Ingreso PC
____________________________________________________
Singapore 39.300 US $ 12.890
Corea 379.600 8.300
Taiwan 91.700 9.670
India 301.400 330
Indonesia 122.700 470
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